Cómo ser un líder inspirador

Inspirar personas comunes puede llevarlas a hacer cosas fuera de lo común. Dicen que la inspiración es una competencia de líderes especiales, pero la buena noticia es que este arte se puede aprender. Cualquier tipo de trabajo puede ser realizado de manera inspirada o no.
 
Quien está inspirado hace mejor las cosas, está más comprometido, cree que el resultado de su trabajo es importante y busca la excelencia. Por ello se dice que líderes deben desarrollar la capacidad de “inspirar personas”. ¿Cómo se hace esto exactamente? Veamos un buen ejemplo. Estaba en Nueva York el día de la toma de posesión de Obama y acompañé, a través de la intensa cobertura de la prensa, lo que hacía y decía. También observé cómo reaccionaban las personas.
 
Noté que su entereza y sinceridad al hablar impresionan, aunque diga lo obvio. Al contrario del discurso de la victoria, que entró para la historia, el de la toma de posesión fue sencillo, sin grandes promesas o soluciones infalibles, pero tuvo el poder de inspirar los estadounidenses, porque dijo lo que las personas querían escuchar: que el cambio es necesario, que hay un único destino para toda la humanidad, que es necesario cuidar el propio jardín, que tenemos que ver a largo plazo y que, sí, podemos (yes, we can). Obama prometió en su discurso de toma de posesión, dos cosas: que cumpliría con su parte, en este momento de cambio, y que trataría de elevar el nivel de la política. O sea, presentó un sueño posible  e invitó a los estadounidenses a realizarlo. Eran otros los Estados Unidos tras el 20 de enero.
 
Para empezar, son tres los componentes fundamentales para inspirar tu equipo o los compañeros que están en tu entorno: tener una idea significativa, creer profundamente en ella y estar dotado de buena capacidad de comunicación. La química de estos atributos es la alquimia de la transformación. Líderes que inspiran tienen legitimidad, es decir, no dicen una cosa y hacen otra. Demuestran ser fiables y saber lo que hacen. Representan causas, tienen sus ojos puestos en el horizonte y hablan con sinceridad. Grandes líderes saben que, si la respiración es vital para el cuerpo, la inspiración es esencial para el alma.