El dilema de los ingenieros

El dilema no es exclusivo de los ingenieros, pero, actualmente, la presión es mayor sobre ellos. Los ingenieros ocupan cada vez más habitualmente puestos de liderazgo en las empresas. El caso es que salen de la escuela con buena formación técnica y un pensamiento lógico estupendo, pero sin flexibilidad para tratar con personas. Éste es el gran desafío. Conocen resistencia de materiales, pero tienen que motivar a sus equipos.
También dominan los cálculos de estructura, pero tienen que administrar conflictos en sus equipos. De acuerdo, no es una catástrofe, pues los ingenieros suelen ser buenos administradores. Sin embargo, es importante recordar que la ciencia de la administración tiene peculiaridades que no dependen exclusivamente de la lógica. Es necesario un conocimiento específico, principalmente cuando se trata de gestión de personas, de liderazgo. La responsabilidad con la formación complementaria es de uno mismo – esta es la primera regla y, por suerte, hoy día hay estupendas escuelas de administración y negocios.
 
Las empresas intentan cumplir con su parte. Recientemente, he escuchado el desahogo de un director de una gran contratista: – Antes, un ingeniero se hacía gerente tras quince años de trabajo. Actualmente, tenemos que promover quien tiene cinco años o menos. Estamos seriamente preocupados con la falta de líderes. En esta ocasión me acordé de otra gran multinacional brasileña que tuvo que disminuir su ímpetu de crecimiento exactamente por el mismo motivo: falta de líderes. Es cierto, jóvenes con formación técnica y con perfil de liderazgo son como mosquitos blancos. Para los más atentos, este es un momento de grandes posibilidades – basta unir los puntos.
 
Un buen ingeniero sabe que el concreto armado revolucionó la construcción en el siglo 20 y posibilitó la concretización de los sueños de los arquitectos. Es importante recordar que la gestión también sufrió su revolución y posibilitó la realización de los sueños de los emprendedores. Al fin y al cabo, administrar es posibilitar la transformación de algo abstracto en algo concreto, armado o no. Y, para ello, personas son esenciales.
 
Traducción: Nylcea Pedra ([email protected])