La 803ª. Generación

En la década de los 70, Alvin Toflfer escribió el best seller El choque del futuro, donde leemos: “Si los últimos 50.000 años de existencia del hombre fueran divididos en generaciones de aproximadamente 62 años cada una, habrán existido cerca de 800 generaciones. De estas 800, 650 fueron vividas en las cavernas. Solamente durante las últimas 70 generaciones, con el desarrollo de la escrita, fue posible establecerse una comunicación efectiva entre una generación y otra. (…) La gran mayoría de todos los bienes materiales que utilizamos fue desarrollada dentro de la actual, la 800ª. Generación”.
 
Toffler realizó este análisis para demostrar la creciente velocidad de las transformaciones humanas y su repercusión en las diferencias existentes entre las generaciones. Los investigadores del tema afirman que actualmente hay significativas diferencias entre grupos separados por solamente diez años, es como si surgiera una nueva generación a cada década. Si aceptamos esta afirmativa desde la fecha de publicación del libro, estamos viendo llegar al mundo productivo la 803ª. Generación, con características muy particulares. La principal es que ha nacido y crecido en contacto con la tecnología, que posibilitó el surgimiento de un nuevo tipo de relación entre las personas y el mundo, mucho más dinámico e impersonal.
 
Esta generación ha tenido más acceso a la información y al estudio. Como consecuencia, llegan a los cargos ejecutivos jóvenes informados, tecnológicos, racionales, rápidos, pero que corren el riesgo de no aplicar adecuadamente todos estos excelentes atributos por falta de relación humana, de la mirada cara a cara. Las empresas y escuelas de negocios están atentas a este “lado humano” de los profesionales, no solamente porque tienen una preocupación, digamos, humanista, sino porque este lado impacta los resultados. Los nuevos líderes son expertos en software y hardware, pero no en humanware.
 
La gran marca de la humanidad es la transferencia de conocimiento. Guerras, conquistas, errores y logros de los que vinieron antes deben servir de modelo a los que están llegando. Toffler alerta que el gran peligro del choque del futuro es la deshumanización por la tecnología y la alienación por la arrogancia. ¡Ten cuidado!