La nueva competencia

Competencia, lo que tanto buscamos, puede ser definida como la capacidad de entregar los resultados deseados con la menor utilización de recursos, incluido, entre ellos, el tiempo. Tener competencia es condición para competir, para mantenerse en el juego de los negocios, vivo en el mercado de trabajo.
 
Nuestros abuelos decían: “¡El que no tiene competencia no se establece!”. Este tema logró estatus de método a partir de los estudios de David McClelland en los años 70 y en las organizaciones se adoptó universalmente la fórmula del CHA (Conocimiento, Habilidad y Aptitud), o, como prefieren algunos, Saber, Poder y Querer. Considerando que esta ecuación es un producto, si uno de los tres es nulo, el resultado final será competencia cero. Pero pasa el tiempo y los conceptos se perfeccionan. En la competencia 2.0 de este siglo, el CHA ahora es CHAVE. Y la clave de la competencia ampliada es el incremento de dos letras, dos conceptos y dos preocupaciones.
 
La “V” representa Valores. En una sociedad que se dice digna, preocupada con lo social y responsable con el futuro, es imposible no incluir una lista de valores en el análisis de la calidad de los resultados alcanzados. ¿De qué vale producir sin sostenibilidad, competir sin ética y conquistar sin moral? Actualmente decimos que sólo será líder el que lidere para el bien y sólo será competente el que produzca sin herir la ética, el interés de todos. Un profesional competente sin valores deja de ser competente.
 
La “E” de la CHAVE significa Entorno, el ambiente en el cual la competencia encuentra las condiciones para ser ejercida. Este es el único elemento que está más fuera que dentro del individuo. El cirujano no opera sin el centro quirúrgico, sin la anestesia o el bisturí. El ejecutivo necesita de la estrategia, de los recursos, del equipo.
 
Ésta es la gran responsabilidad de las organizaciones: formar personas competentes y proporcionarles el escenario para que actúen. Esta visión ampliada de la competencia pone orden en la casa del mundo moderno y abre espacio para la construcción de un futuro en el que los resultados no serán obtenidos a cualquier precio. Y entonces podremos decir a nuestros nietos: “¡Quien no tiene competencia no se ennoblece!”