La organización democrática

“La democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes”. Esta frase es atribuida a Winston Churchill, primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial, entendido del tema, pues defendía la democracia, pertenecía a una monarquía y tenía sus momentos autoritarios. Pero, ¿el concepto de democracia puede aplicarse a las empresas?
 
Sí y con ventajas. Democracia no es únicamente un sistema de gobierno, es una idea de organización social aparecida en Grecia, en la que las personas participan de la organización de sus vidas y de la construcción de su futuro, tanto en el ámbito privado como en el colectivo. Su principal ventaja es el compromiso de las personas. Una empresa democrática no es aquella en la que todos tienen derecho al voto, sino una empresa donde todos tienen voz, pueden opinar y discordar. Lo que no se puede es contrariar la misión de la empresa, en este caso, sería mejor no pertenecer a ella. Una compañía que opera con los principios de la democracia se guía por los patrones que defiende, es decir, por la transparencia, por el diálogo, por el respeto y por la responsabilidad. No hay temor por la desobediencia, sino respeto por la institución. En una empresa democrática no hay jefes, hay líderes capaces de obtener el compromiso de las personas por medio de la visión de futuro y del ejemplo de su conducta.
 
Líderes que practican la comunicación dejan claro lo qué piensan y son capaces de escuchar. “Una empresa democrática tiene un alineamiento perfecto entre la cultura de la democracia y el modo que se portan sus líderes”, dice Traci Fantom, fundadora de la WorldBlu, organización estadounidense que auxilia a las organizaciones en la implementación de los conceptos de democracia en su gestión.
 
Son los líderes los que construyen el modelo de gestión y la filosofía cultural que orienta el funcionamiento de la compañía. También son ellos los que pueden fortalecer o deformar las ideas centrales de la organización. Siempre es interesante acordarse de Aristóteles que decía que la monarquía, la aristocracia y la democracia son estupendas formas de gobierno, que, en las manos de líderes sin preparo, se degeneran y dan origen a la tiranía, a la oligarquía y a la anarquía.