Vivir es elegir

James Corry es un presidiario del futuro, cumpliendo pena en un asteroide. Se quedará 50 años solo. El comandante de la nave que lo lleva, sintiendo lástima del condenado, le deja Alicia, un robot en forma de mujer. Con el paso del tiempo James se enamora de Alicia.
 
Pasado un año, el tribunal reevalúa el proceso y libra a James de su condena.
 
La nave regresa para recogerlo, pero surge un problema: no hay espacio para Alicia. James se encuentra en la traumática situación de tener que escoger entre su libertad y su gran amor. Este es el argumento de un episodio de la serie Más allá de la imaginación que tuvo mucho éxito hace algunos años. La serie exploraba los límites de la mente humana creando situaciones hipotéticas, muchas de ellas, imposibles.
 
En este episodio, lo que está en evidencia es la lucha entre la razón y la emoción en el proceso de toma de decisión. Algo que nos sucede todos los días, puesto que vivimos tomando decisiones. Decidimos cosas sencillas, como qué ropa vestirse cada mañana y qué pedir en la comida; y otras más complejas, como la prioridad de tareas, compromisos y negocios. Decisiones urgentes, estratégicas, personales, aisladas y en conjunto.
 
Lo que no podemos es no decidir. Pero, cuidado, hay una gran diferencia entre decidir emocionalmente y considerar lo emocional a la hora de decidir. La segunda es la mejor opción, una vez que las decisiones puramente emocionales consideran únicamente el binomio placer-desplacer, o sea, decisiones emocionales son aquellas que privilegian el placer inmediato, sin respetar las consecuencias futuras.
 
Esta es una característica infantil, pues el niño aún está aprendiendo a manejar la lógica, pero a veces la observamos en adultos cuando no maduran suficientemente su inteligencia emocional. Líderes no escapan de estas artimañas de la vida. James Corry se paralizó ante la terrible decisión. Quien, finalmente, decidió, fue Allenby, el comandante de la nave, que le disparó un tiro a Alicia. “Todo lo que dejas atrás es la soledad”, dijo, poniendo la situación en su adecuada perspectiva. Decidir puede no ser fácil, pero peor aún es no hacerlo. De cualquier modo la decisión será tomada, por la vida, por los demás, por las urgencias.